Impedimentos para salir al astral

Existen diversos obstáculos para poder acceder al plano Astral. El primero y más importante es el miedo.

 

El miedo es el gran freno. Mucha gente tiene que suprimir el miedo como un temor instintivo, o incluso visceral en algunos casos, ante la creencia de que abandonar el cuerpo es sinónimo de morir. Algunos se sienten mortalmente asustados, porque creen que si dejan su cuerpo serán incapaces de regresar a él o que tal vez otro ente se meta en su cuerpo. Esto es imposible que ocurra, a no ser que se "abran las puertas" por miedo. Quien no sienta miedo puede estar seguro de que, suceda lo que suceda, no le ocurrirá ningún daño; incluso podemos protegernos para evitar esta posibilidad (como por ejemplo con el sistema de la pirámide). El Cordón de Plata no puede romperse cuando se viaja en el Astral, y nadie puede invadir nuestro cuerpo a no ser que le invitemos con nuestro propio terror.

 

Siempre se puede regresar al propio cuerpo, de la misma forma en que despertamos siempre después de una noche de sueño. A lo único a lo que deberíamos temer es al miedo en sí mismo; es lo único que en realidad puede perjudicarnos. De todos es sabido que las cosas que tememos raramente ocurren.

 

El segundo gran obstáculo para viajar en el Astral es el pensamiento, es decir, la razón. Ésta nos plantea un problema que es mucho más real. Los dos juntos, pensamiento y razón, pueden en muchos casos persuadirnos de escalar las más altas cumbres. La razón a veces nos dice que no subamos muy alto, porque podemos resbalar y destrozarnos al caer. Así pues los pensamientos y la razón deben ser rechazados, y por desgracia, gozan de mucho renombre.

 

Si habéis pensado alguna vez sobre el pensamiento, ¿qué es el pensamiento?, ¿dónde está? ¿Pensamos con la cúspide de nuestra cabeza? ¿Con nuestras cejas? ¿Con el cogote? ¿Con nuestros oídos? ¿Se detiene nuestro pensamiento al cerrarse nuestros párpados? No. Nuestro pensamiento está donde nosotros nos concentramos; pensamos donde se concentra nuestra mente. Este hecho tan simple y elemental va a ayudarnos a salir al plano Astral y puede ayudar a que nuestro cuerpo Astral se eleve libre como el aire.

Pensemos que hay que controlar nuestros pensamientos, todos esos retales cotidianos de pensamientos vanos que continuamente rondan por nuestra mente.

 

Sentémonos y cerremos nuestros ojos por unos breves momentos sin ningún plan fijo y sin nada que hacer, y sigamos nuestros propios pensamientos. Observemos cómo se despliegan en nuestra consciencia, cada uno queriendo llamar toda nuestra atención. La lucha con alguien en la oficina, la situación del mundo, lo que quisiéramos decirle a nuestro jefe, lo que cuesta la vida. ¡Vamos a barrerlos todos! Esto, y trascender el miedo con las técnicas adecuadas, es vital para la proyección en el mundo Astral y para nuestro desarrollo en el mundo espiritual en cualquier otro ámbito que realmente valga la pena, ya sea la clarividencia, la telepatía, la meditación, etc.

 

A base de practicar las diversas técnicas adecuadas, podremos hacer tanto una cosa como otra. Se necesita practicar asiduamente, como lo han hecho los Maestros de todos los tiempos, para trascender el miedo y controlar el pensamiento.

 

Para facilitar la salida al plano Astral, aparte de lo dicho anteriormente, es conveniente colocar la cabeza en dirección al norte y acomodarnos en un lugar privado y silencioso, tumbados preferentemente sobre nuestra espalda, si es posible sin almohada, separando ambas piernas de tal manera que las pantorrillas no se toquen y los brazos estén extendidos a lo largo del cuerpo, con las manos en la posición que resulte más cómoda, y una vez que nos hemos acomodado, evitando movernos hasta el final de la experiencia. Es aconsejable acostumbrarnos, en lo posible, a dormir de la misma manera, ya que ésta es la mejor forma de dormir para el cuerpo.

 

Podemos elegir, dentro de las técnicas de meditación, la que sintamos más adecuada cada vez, para ayudarnos a subir nuestro nivel vibratorio y facilitar nuestra salida al Astral.

 

Igualmente se recomienda un periodo de al menos 21 días de limpieza, en los cuales evitaremos las frituras en las comidas, el alcohol, u otros excitantes como el café y el té, y todo tipo de drogas, incluidas las farmacológicas. Una dieta vegetariana/vegana es lo ideal.